Bandas Latinas: Mara Salvatrucha (MS13)


Las maras son originarias de El Salvador y Honduras, si bien su auténtica matriz se halla en Estados Unidos, a donde emigraron en torno a 1970 miles de guerrilleros y militares centroamericanos, acostumbrados a matar. Estos controlaban el tráfico de drogas, armas y personas. Tras la firma de la paz entre la guerrilla y el Ejército, miles de salvadoreños fueron deportados a su país al no encajar ya como asilados políticos en Norteamérica. En la actualidad se calcula que hay unos 300.000 mareros (pandilleros) en El Salvador, Honduras, Guatemala y, en menor medida, en Nicaragua.
La periodista estadounidense Emma Friedland, experta en este fenómeno delictivo, explica que la palabra “mara” tuvo su origen en el significado del término "marabunta", que corresponde a una plaga de hormigas carnívoras que siempre andan juntas. Luego, la palabra fue adoptada por los jóvenes centroamericanos para referirse a los amigos, la gente, la banda... la mara.
El nombre de la mara Salvatrucha, conocida como MS13, procede de Salva, abreviación de El Salvador; y trucha, que significa gente lista, opera en Centroamérica y en 22 Estados de México.
Las maras se articulan en clicas o células compuestas cada una de ellas por entre 40 o 50 individuos, muy jerarquizados y residentes en el mismo barrio. La cúpula internacional está integrada por 30 jefes, según fuentes de la policía salvadoreña.
En octubre de 2012, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos calificó al grupo como una “organización criminal trasnacional”, la primera designación para una pandilla callejera de Estados Unidos.


Historia

La MS13 fue fundada en los barrios de Los Ángeles en los años ochenta. Como resultado de las guerras civiles en El Salvador, Guatemala, y Nicaragua, los refugiados se movieron masivamente hacia el norte. Muchos de ellos terminaron en Los Ángeles, viviendo en su mayoría en los barrios mexicanos del oriente de Los Ángeles. Mientras las pandillas mexicanas reinaban en el bajo mundo local, los inmigrantes endurecidos por la guerra fácilmente se organizaron en grupos rivales. El más fuerte de ellos se llamó la Mara Salvatrucha.
La pandilla inicialmente estuvo compuesta por refugiados de El Salvador en el barrio Pico Unión, que es de donde proviene el nombre: “mara” es un término centroamericano para pandilla; “salva” se refiere a El Salvador; “trucha” es un término del argot para “inteligente” o “agudo”. No obstante, con la concentración de hispanoparlantes en Los Ángeles, la pandilla se expandió a otras nacionalidades y luego a otras ciudades.
Los rivales de la pandilla tomaron nota. Una, conocida como la Mafia Mexicana, o “la M”, una de las más legendarias pandillas de California, decidió incorporar a la MS a su alianza regional latina de pandillas. Llamados “Los Sureños,” la alianza incluyó a varias pandillas prominentes y se desplegó en gran parte del suroeste de Estados Unidos y México. Proporcionó más protección a la MS en los barrios y en prisión. A cambio, la MS suministró sicarios y añadió a su nombre el número 13, la posición que ocupa la M en el alfabeto. De este modo, la MS se convirtió en MS13.

A finales de los años noventa, Estados Unidos trató de hacer frente a lo que estaban empezando a conocer como una amenaza criminal significativa. En parte como una manera para lidiar con la MS13, y en parte como producto de la dura presión migratoria hacia el final de la presidencia de Bill Clinton, el gobierno comenzó un programa de deportación para residentes nacidos en el extranjero condenados por una amplia gama de delitos. Esta política de deportación a su vez incrementó enormemente el número de miembros de la pandilla enviados a El Salvador, Honduras, Guatemala, y otros países. Según una estimación, 20.000 criminales regresaron a Centroamérica entre 2000 y 2004. Esta tendencia continúa. Un oficial del orden público estadounidense  dijo a InSight que Estados Unidos envía de regreso a 100 exconvictos por semana sólo para El Salvador.
Los gobiernos centroamericanos, algunos de los más pobres y más ineficientes en el hemisferio occidental, no fueron capaces de lidiar con la influencia criminal, ni tampoco fueron debidamente advertidos por las autoridades estadounidenses. Los convictos, que a menudo sólo tenían la más escasa conexión con sus países de origen, tuvieron pocas posibilidades de integrarse en la sociedad legítima. A menudo ellos retornaron a lo que conocían mejor: la vida pandillera. De este modo, la decisión de utilizar la política migratoria como una herramienta contra las pandillas generó el violento crecimiento de la pandilla en el Triángulo del Norte: El Salvador, Guatemala, y Honduras.






Las principales actividades de la MS13 varían mucho de una región a otra. En Centroamérica, donde el alcance y el tamaño de la pandilla (en relación a las proporciones generales) es más grande, las operaciones de la MS13 son más diversificadas. Esto incluye la extorsión, el secuestro, y el control del mercado ilegal de drogas en el barrio. Sus delitos, como la extorsión a compañías de autobuses, son posiblemente más perjudiciales diariamente para más personas que cualquier otra actividad criminal en la región. En Estados Unidos, por el contrario, la pandilla opera más como una pandilla callejera estadounidense, con un énfasis en las ventas locales de droga y la “protección” del territorio urbano.

Organización

En la teoría, la MS13 tiene una jerarquía, un lenguaje, y un código de conducta. En la realidad, la pandilla está poco organizada, con células en toda Centroamérica, México y los Estados Unidos, pero sin un solo líder reconocido. Los líderes son conocidos como "palabreros". Estos líderes controlan lo que se conoce como las "clicas", las células que operan en territorios específicos.
Estas clicas tienen sus propios líderes y jerarquías. La mayoría de las clicas tienen la "primera palabra" y "segunda palabra," en referencia al primero y segundo al mando. Algunas clicas son trasnacionales; algunas luchan con otras y tienen reputaciones más violentas. Algunas clicas controlan clicas más pequeñas en una región determinada. También tienen tesoreros y otras pequeñas posiciones  a las cuales designan diferentes funciones.
Sin lugar a duda, los líderes de la MS13 pueden controlar las acciones de estas clicas desde lejos. Esta estructura fluida y difusa hace que la pandilla sea resistente a cualquier intento del gobierno de tomar medidas duras en su contra. Si el gobierno arresta la "primera palabra", la "segunda" rápidamente asumirá el control. 




Factores que originan el Crecimiento y Formación de las Maras



  • Factor socio- económico:
  • Es el motivo prioritario que juega un papel fundamental, y condiciona a la población para el crecimiento de este fenómeno. La carencia de oportunidades para la clase baja fomenta el crecimiento de las maras y el delito. Honduras no tiene una política definida en pro de la sociedad pobre.



  • Desintegración familiar:
  • Consiste en la separación conyugal de los padres; esto hace que los niños crezcan con sólo uno de ellos, con un pariente o con los abuelos. La carencia de un núcleo familiar bien formado hace al adolescente más vulnerable a entrar a una mara, en busca de comprensión, apoyo y hermandad ficticia que le brindan otros jóvenes de igual condición.



  • Deportación de inmigrantes ilegales:
  • Con la actual situación económica de nuestro país, muchos hondureños aspiran tener mejores oportunidades de vida, por lo cual emigran a Estados Unidos, país cuna de las pandillas callejeras. Algunos jóvenes, con el afán de socializar con otros, ingresan a las maras y se familiarizan fuertemente con ellas en busca de identidad. Así, cuando son deportados por su condición de ilegales al país de su origen, ellos organizan en sus barrios o colonias una pandilla igual a la que pertenecieron en Estados Unidos.



  • Desempleo:
  • El movimiento migratorio de la población rural hacia los centros urbanos más importantes es más intenso en el caso de la población joven, situación que, ante la incapacidad de absorción de la mano de obra de la estructura productiva, crea serias dificultades de empleo, que se evidencian en el crecimiento de la informalidad urbana que abarca alrededor del 30% de la Población Económicamente Activa (PAE).
    La participación de jóvenes en la PAE es del 45%, es decir que cerca de 600,000 jóvenes constituyen la Juventud económicamente Activa (JEA).
    En el país existen aproximadamente 300,000 menores de edad que trabajan (CONADEH, 1998). Estos datos muestran que los jóvenes se están insertando tempranamente al campo laboral, en condiciones de mucha precariedad. Los jóvenes abandonan la escuela, lo que contribuye a la escasa preparación educativa.
    A consecuencia de la masividad creada por la migración y la concentración de la población pobre en áreas marginales, se va creando una diversidad de situaciones socioeconómicas y culturales. La presencia de niños en situaciones de riesgo social y de jóvenes organizados en maras se ha constituido en parte del panorama social urbano. Viejos problemas de desempleo, pobreza y marginalidad se ven acompañados de problemas crecientes como el de la violencia social. En este contexto social-urbano, grupos de jóvenes se organizan en las denominadas maras y construyen sus territorios físicos y sociales donde crean su identidad.



  • Pérdida de valores:
  • Es provocada por la adopción de valores de culturas extranjeras, impuestas por los medios de comunicación (cine, TV, radio, revistas, etc.).



  • Deserción escolar:
  • Según estudios realizados, de cien niños que entran a la escuela, sólo 60 pasan a ciclo común; de ellos 35 inician una carrera; 20 de ellos ingresan a la universidad y finalmente tres son profesionales.

    Actualmente muchos adolescentes renuncian a la educación y no terminan sus estudios, esto genera mayor índice de jóvenes desocupados, presas fáciles de las maras.


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